El arte de Entender y ser Entendido

May 15, 2023

Consejos prácticos para aplicar la escucha activa, comprender mejor lo que escuchamos y mejorar la empatía

Desarrollo profesional
Sandra Hernández

La escucha activa, o escuchar para comprender, pertenece a la categoría de la escucha empática. Este tipo de escucha te ayudará a desarrollar relaciones sólidas, a comprender a tus amigos y colegas de manera más profunda e incluso a profundizar tu propio sentido de la empatía.

La escucha activa es la práctica de escuchar para comprender lo que alguien está diciendo. Cuando practicas la escucha activa, te concentras exclusivamente en lo que dice la otra persona en lugar de planificar qué vas a responder como lo harías durante un debate o una conversación. Para confirmar que comprendes lo que la otra persona dijo, debes parafrasear lo que escuchaste. Dependiendo de la conversación, también puedes hacer una pregunta específica y abierta para profundizar en el tema.

Seguramente usted es parte de un equipo o lidera uno, es parte de una familia y por supuesto tiene amigos y frecuentemente esos círculos se mantienen en conflictos créame está fallando en esta gran habilidad  de comunicación efectiva por eso es momento de empezar a trabajarla por que le ayudará a:

Resolver problemas, conflictos y aceptar la crítica constructiva.

Cuando somos practicante de esta gran habilidad:

  • Entiendes verdaderamente lo que dice la otra persona;
  • Te conectas a un nivel más profundo;
  • Generas confianza;
  • Desarrollas buenos vínculos;
  • Mejoras la comunicación;
  • Demuestras empatía;
  • Impulsas la colaboración;
  • Resuelves conflictos.

¿Cómo empezar a trabajarla?

Hay momentos donde la conversación fluye, sientes ganas de contribuir, participar, aportar con más ideas o desarrollar una idea que otra persona acaba de compartir, pues bueno este tipo de interrupción hace que algunas conversaciones avancen, pero no es algo que convenga hacer cuando estás escuchando de manera activa para entender.

EVITA INTERRUMPIR.

No está mal que tengas un punto de vista diferente al de quien está hablando. Siempre que sea posible, trata de escuchar sin emitir juicio y evita cualquier pensamiento que te venga a la mente.  En este caso, el hecho de emitir juicio hace referencia a cualquier pensamiento, positivo o negativo, que surja con respecto a lo que dice otra persona. Cuando se generan estos pensamientos internos como reacción al discurso de la otra persona, inherentemente estarás poniendo tu atención en lo que piensas en lugar de lo que la otra persona dice.

ESCUCHAR, SIN EMITIR SIN JUICIO.

Una vez que la otra persona haya terminado de hablar, parafrasea lo que escuchaste con tus propias palabras. Parafrasear te ayuda a asegurarte de que entendiste lo que la otra persona estaba tratando de expresar. Si al parafrasear lo haces de forma incorrecta o te falta algo que la otra persona intentaba comunicarle, te lo puede aclarar. Luego, puedes profundizar en la conversación.

Al parafrasear y resumir, en lugar de agregar información adicional, también estás demostrando que estabas prestando atención.

PARAFRASEA Y RESUME

La comunicación no verbal es todo lo que se comunica sin palabras, como la expresión facial, los gestos, la postura y el lenguaje corporal.

Para exhibir un comportamiento no verbal positivo, haz contacto visual con la persona que está hablando para demostrarle que estás escuchando. Evita cruzar los brazos o inquietarte, ya que esos comportamientos suelen indicar distracción. Si corresponde, también puedes sonreír y asentir con la cabeza. Estas señales no verbales no solo le confirman a la otra persona que estás prestando atención a lo que dice, sino que además hacen que esa persona se sienta más cómoda durante la conversación.

MUESTRA UN COMPORTAMIENTO NO VERBAL POSITIVO

Ejemplos de las preguntas abiertas y específicas:

“Cuéntame más al respecto”.

“¿Cómo te sentiste?”

“¿Qué fue lo que te hizo ir tras esa opción?”

“¿Qué puedo hacer para ayudar?”

Evita hacer preguntas o declaraciones que indiquen que estás emitiendo juicio. Por ejemplo:

En lugar de “¿Por qué harías eso?”, pregunta “¿Qué te motivó a hacer eso?”

En vez de decir “Realmente no quisiste decir eso, ¿verdad?”, pregunta “¿Qué quisiste decir con eso?”

En vez de “Eso no tiene sentido”, puedes decir “No estoy entendiendo, ¿podrías explicarme…

Recuerda que la clave es practicar.

Te mando un abrazo,

Sandra Hernández- Te invito a suscribirte a mi canal https://www.youtube.com/@Sandratucoach/videos

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